• Dolor de los músculos de la cara y el cuello al despertarse
  • Dolor en los dientes y las encías.
  • Desgaste, fisuras o fracturas del esmalte dental.
  • Desgaste, fisuras o fracturas de las restauraciones dentarias.
  • Dolor en las articulaciones de la mandíbula.
  • Cambios en el “engranamiento” de los dientes.

Las terapias que se aplican para tratar el bruxismo están orientadas a la reducción del dolor, la prevención del desgaste de las piezas dentales y los daños permanentes en la mandíbula y la disminución del rechinamiento de los dientes.

Los protectores dentales y las férulas suelen emplearse para evitar el bruxismo mientras el paciente duerme. Este método ayuda a prevenir los daños en los dientes y los problemas en la articulación temporomandibular.

No obstante, aunque son muy utilizados, estos dispositivos no resuelven el problema y, aunque eliminen el dolor, si se dejan de usar éste volverá a aparecer.

Otras medidas que se pueden tomar son:

  • Evitar los alimentos duros y los dulces.
  • Realizar ejercicios de relajación que ayuden a reducir el estrés del paciente.
  • Aplicar hielo o paños calientes en el área donde está localizado el dolor.
  • Masajear la zona afectada.
  • Dormir las horas recomendadas.
  • Beber mucha agua.
  • Realizar una ortodoncia para alinear los dientes.

La cirugía sólo se realiza como último recurso.